Con la vuelta a la rutina, septiembre suele convertirse en un periodo de reflexión y planificación. Tras las vacaciones, muchas personas retoman hábitos saludables, organizan nuevos proyectos y recuperan el tiempo dedicado a su bienestar. En este contexto, también es frecuente que quienes llevan tiempo planteándose un tratamiento de rejuvenecimiento facial decidan informarse sobre las opciones disponibles.
El paso de los años es un proceso natural que afecta a todos los tejidos del rostro. La pérdida de elasticidad, el descenso de los volúmenes faciales y la flacidez del cuello y la mandíbula modifican progresivamente la expresión, haciendo que el rostro transmita una imagen de cansancio o envejecimiento que, en muchas ocasiones, no refleja cómo se siente realmente la persona.
El envejecimiento facial va más allá de la piel
Durante los meses de verano, la exposición solar y otros factores ambientales pueden hacer más evidentes algunos signos del envejecimiento cutáneo. Sin embargo, la principal causa de estos cambios no se encuentra únicamente en la piel.
Con el tiempo, las estructuras profundas que sostienen los tejidos faciales pierden firmeza y descienden por efecto de la gravedad. Como consecuencia, aparecen la pérdida de definición del óvalo facial, la flacidez cervical, la papada y unos surcos nasogenianos más marcados.
Por este motivo, cuando existe un grado moderado o avanzado de flacidez, los tratamientos exclusivamente superficiales ofrecen resultados limitados. En estos casos, es necesario actuar sobre las capas profundas para conseguir un rejuvenecimiento armónico y duradero.
¿Por qué muchas personas eligen el otoño para someterse a un lifting cervicofacial?
Aunque un lifting cervicofacial puede realizarse en cualquier época del año, los meses posteriores al verano ofrecen algunas ventajas prácticas.
Las temperaturas más suaves facilitan el postoperatorio y permiten reducir la exposición solar, un aspecto especialmente importante durante las primeras semanas para favorecer una correcta cicatrización. Además, muchas personas encuentran en esta época una mayor flexibilidad para organizar su agenda y afrontar la recuperación con tranquilidad.
Realizar la intervención durante el otoño también permite que el resultado evolucione de forma natural antes de las celebraciones y compromisos sociales de final de año.
La importancia de un diagnóstico individualizado
No todas las personas envejecen de la misma manera ni requieren el mismo tratamiento. Por ello, la valoración médica es una parte fundamental del proceso.
Durante la consulta se analiza la calidad de la piel, la posición de los tejidos faciales, el grado de flacidez y las características anatómicas de cada paciente. Esta evaluación permite determinar si el lifting cervicofacial es la opción más adecuada o si conviene combinarlo con otros procedimientos para obtener un resultado equilibrado y natural.
El objetivo no consiste en modificar los rasgos faciales, sino en restaurar la armonía del rostro respetando siempre la expresión y la identidad de cada persona.
El Deep Plane Facelift: una técnica basada en la anatomía facial
En los últimos años, el conocimiento de la anatomía del envejecimiento ha permitido desarrollar técnicas quirúrgicas más avanzadas y respetuosas con los tejidos. El Deep Plane Facelift actúa sobre el sistema músculo-aponeurótico superficial (SMAS) y los ligamentos faciales, reposicionando las estructuras profundas sin generar tensión excesiva sobre la piel. Este abordaje permite obtener un rejuvenecimiento más natural, mejorar la definición del cuello y la mandíbula y ofrecer resultados estables a largo plazo, evitando el aspecto artificial asociado a técnicas más antiguas.
Esta es la técnica en la que se ha especializado la Dra. Patricia Martínez y por la que ha ganado el Premio a la Excelencia 2026, otorgado por el periódico La Razón. Además, la doctora ha conseguido eliminar los incómodos drenajes, de modo que los pacientes sufran lo menos posible.
Una decisión que debe tomarse con información y asesoramiento profesional
Decidir someterse a una cirugía facial requiere tiempo, información y una valoración médica rigurosa. Por ello, es recomendable acudir a un cirujano plástico especializado como la Dra. Patricia Martínez, que pueda explicar con detalle las posibilidades de tratamiento, resolver las dudas del paciente y establecer unas expectativas realistas.
Para muchas personas, septiembre representa el momento idóneo para iniciar ese proceso de información y valorar si ha llegado el momento de realizar un cambio que llevaban tiempo considerando.
